Lo más interesante del nuevo need for speed

Need-for-Speed-The-Run 1680x1050De costa a costa. Rápido, muy rápido, que va la vida en ello. Aprieta la policía, que nos arrestará sin remedio; la mafia siempre en el retrovisor, presta a convertir la carrera en 'paseo' (léanse las comillas); y, además, hay que ser el primero, el mejor de todos. Todo rápido, muy rápido, sin freno ni respiro.

Y es que el trabajo se acumula en 'Need for Speed: The Run', la entrega número 18ª de la saga de coches más 'underground' de las consolas. Un título en el que el objetivo es cruzar a bordo de los bólidos más potentes EEUU, desde San Francisco a Nueva York, en una carrera ilegal cuyo triunfo nos permitirá saldar cuentas pendientes y salvar la vida.

Sin respiro, ni en coche ni a pie

Son 4.500 kilómetros de travesía los que recrea el modo estrella del juego, con cerca de 300 reales para conducir. Pero el dato constituye la paradoja misma del título. Es verdad que hay mucho por recorrer y la variedad de los escenarios y de situaciones es notable. Pero la conseguida sensación de velocidad y la intensidad de cada una de las etapas hace pensar, una vez que se toma aire después de acabarlas, que los kilómetros pasan sin remedio y apenas hemos podido echar una ojeada a los detallados recorridos o, al menos, disfrutar con más calma lo que tenemos delante.


Merecería la pena porque los entornos fluyen suavemente gracias a la implementación del motor gráfico 'Frostbite 2' ya visto, por ejemplo, en 'Battlefield 3' y que se aplica por primera vez a un videojuego de coches. En este sentido, 'The Run' es una sobredosis (casi, casi empacho) de adrenalina.


La narración de la historia antes de cada fase rompe este ritmo e incluso introduce algunas escenas en las que hay que 'conducir' al protagonista en sus huidas, esta vez sin coche. No será más que seguir una sucesión de botones, un detalle excéntrico y curioso pero que no aporta demasiado cuando tienes ya pisado a fondo el pedal del acelerador esperando la próxima salida.


Finales emocionantes sí o sí

Porque las carreras son divertidas, tensas, con ese punto de dificultad justo –y hasta tramposo, podría decirse- en el que los finales, para bien o para mal, siempre son apurados. Dará igual que nuestro coche, accidentes mediante, parezca más 'tuneado' en un desguace que en el taller, o que tras adelantar a 300 km/h a un rival que se ha salido de la pista pensemos que no le volveremos a ver: el rendimiento de nuestro vehículo no se resiente y el rival... siempre vuelve. Emoción, espectáculo y arcade puro y duro.


Sólo dos puntos negros en este planteamiento. El primero, la comentada acumulación de tareas, que al final convierte una carrera de velocidad en una de obstáculos en la que poco menos que faltan los fuegos artificiales; luego, el concepto de reinicio, que a veces resulta molesto: en ocasiones, si nos salimos un poco del trazado la IA entiende que queremos hacer trampa y nos obliga a volver a empezar. La carrera es ilegal pero nosotros... ¿dónde queda la presunción de inocencia?A medida que vamos quemando etapas en el modo 'Carrera' quedan abiertas las mismas zonas en el de 'Desafíos'.

Ahí encontramos retos agrupados por escenarios en los que hay que alcanzar una meta concreta con alguna clase de vehículo determinado. El premio: una medalla y un tiempo que compartir en Internet y de paso, desbloquear nuevos vehículos o mejoras para estos.El mismo tono frenético de los modos individuales se vive en el multijugador. Esta opción descarta los piques cara a cara con pantalla partida pero lleva a la Red la competición hasta para 16 jugadores. Recuperar el 'Autolog' estrenado en 'Hot Pursuit' hace que cada paso en el juego ofrezca una motivación extra además de la de ganar. Por si salvar la vida fuera poco...